6. Alcohol

Las bebidas alcohólicas están llenas de calorías vacías y no tienen ningún valor nutricional, lo que es una mala noticia para nuestra cintura. Pero lo que mucha gente no tiene en cuenta es que también pueden estar llenos de azúcar. Una pinta de sidra puede contener hasta cinco cucharaditas de azúcar, casi la misma cantidad que la Organización Mundial de la Salud recomienda no superar en un día. Por lo tanto, el alcohol puede tener un efecto negativo en los niveles de azúcar en sangre, lo que hace que los bebedores empedernidos corran un mayor riesgo de desarrollar una diabetes relacionada con el alcohol.
Puede seguir bebiendo alcohol si tiene diabetes, pero hay algunas cosas que debe tener en cuenta para asegurarse de que se mantiene sano. Las bebidas alcohólicas suelen tener muchas calorías, por ejemplo, una pinta de cerveza puede equivaler a una porción de pizza, y esto pone a prueba su capacidad para controlar la enfermedad.
Beber alcohol puede aumentar aún más el riesgo de padecer sobrepeso al incrementar el hambre, lo que aumenta el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2. Además, el consumo excesivo de alcohol puede reducir la sensibilidad del organismo a la insulina, lo que también puede desencadenar la diabetes de tipo 2. Si le preocupa la cantidad de azúcar que consume en el alcohol, hay formas de reducirla, como beber un vaso de agua entre cada bebida alcohólica, optar por bebidas de bajo contenido alcohólico y comer mientras se bebe alcohol como parte de la experiencia de la comida.











