2. Tenga una rutina para acostarse

Numerosos estudios han demostrado la relación entre la privación del sueño y la fatiga, pero no dormir lo suficiente también puede provocar una serie de otros riesgos para la salud, como la hipertensión, la niebla cerebral y la obesidad.
La creación de una rutina a la hora de acostarse diseñada para reducir el estrés y ponerle en un estado de ánimo tranquilo puede ayudar a establecer el tono para una noche de sueño mucho mejor. Tomar un baño o una ducha caliente, limitar el alcohol y la cafeína y evitar la luz azul de los dispositivos electrónicos le ayudará, pero es igual de importante asegurarse de que su entorno de sueño sea lo más cómodo posible. Para conseguir el mejor descanso nocturno, necesita un entorno oscuro, tranquilo y cómodo, así que invierta en un colchón de calidad y asegúrese de que su ropa de cama le mantiene lo suficientemente caliente sin hacerle sudar.
Asegurarse de que la temperatura de la habitación es óptima es esencial, ya que si hace demasiado calor o demasiado frío, le costará conciliar el sueño. Puede considerar la posibilidad de incorporar aromas a su ritual nocturno, ya que ciertas esencias pueden ayudarle a relajarse: los aerosoles para almohadas diseñados para favorecer el sueño suelen contener ingredientes calmantes, como el lúpulo, la lavanda y la manzanilla.
Si tiene problemas para dormir, o para permanecer dormido, tenga en cuenta sus niveles de estrés, ya que el estrés puede obstaculizar en gran medida su capacidad para descansar bien por la noche. Después de todo, si su mente está trabajando horas extras, puede ser difícil relajarse, así que tome medidas para relajarse y despejar su mente de preocupaciones antes de irse a la cama.











