Exposición a la radiación

Hay diferentes tipos de radiación y los clasificamos según la cantidad de energía que transportan. Las radiaciones ionizantes transportan mucha energía y una exposición excesiva puede dañar nuestras células y el ADN, causando quemaduras, enfermedades o cáncer. Las radiaciones no ionizantes pueden provocar un calentamiento: así funcionan las microondas. La radiación emitida por los teléfonos inteligentes entra en esta categoría. Sin embargo, su potencia es inferior a dos vatios, lo que provoca un calentamiento mínimo, pero no la energía suficiente para dañar nuestras células.
La Sociedad Americana del Cáncer (ACS) afirma que los teléfonos inteligentes pueden suponer un cierto riesgo de cáncer, pero las pruebas no son lo suficientemente sólidas como para considerarlas causales y necesitan más investigación. Si le preocupa la exposición a las radiofrecuencias, puede limitarla utilizando auriculares sin Bluetooth o usando el modo avión por la noche.
Es importante tener en cuenta que los teléfonos inteligentes todavía son relativamente nuevos en la historia y que se están realizando más estudios para intentar confirmar las sospechas. Hasta ahora, los científicos han informado de los efectos adversos para la salud de su uso, incluyendo cambios en la actividad cerebral, los tiempos de reacción y los patrones de sueño.











