1. Establezca objetivos de pérdida de peso realistas

Cuando comience su programa de pérdida de peso, es importante que se fije objetivos realistas que pueda alcanzar, y una de las mejores formas de hacerlo es empezar poco a poco. Haga que los hitos que se proponga sean graduales, no obstáculos masivos e inalcanzables. Sentirá que ve el éxito más rápidamente y se sentirá motivado para seguir adelante. Una de las cosas más duras de intentar perder peso es quedarse sin fuerzas, así que cuando alcance hitos cruciales en su viaje, ¡asegúrese de felicitarse y utilizarlos como refuerzo positivo!
No se centre en un objetivo demasiado lejano, como perder 28 kilos, porque sólo conseguirá frustrarse cuando se suba a la báscula y vea una pérdida de peso mínima. En su lugar, fije su próximo objetivo en perder 2 ó 5 kilos, ya que podrá alcanzarlo más rápidamente y se sentirá más decidida a continuar cuando lo haya logrado.
Los objetivos dietéticos poco realistas no sólo le animan a caerse del vagón de la pérdida de peso, para algunas personas también pueden fomentar hábitos alimentarios poco saludables. No caiga en la tentación de saltarse comidas o comer demasiado poco sólo porque su objetivo final de peso parezca estar muy lejos, ya que sigue necesitando suficientes alimentos saludables. Una dieta es un maratón, no un sprint, así que no vaya demasiado rápido y asegúrese de alimentar su cuerpo en abundancia. Recuerde, cuando se trata de perder peso, si se mantiene en el buen camino, acabará consiguiéndolo y, si se fija objetivos realistas, tendrá más probabilidades de mantenerse en el buen camino y de no recuperar el peso una vez alcanzado su objetivo.











