
Cuando pensamos en cuidar nuestra salud, podemos pensar inmediatamente en cómo podemos cuidar nuestro corazón. Podemos pensar en comer bien y hacer ejercicio para mantener nuestro peso en un nivel saludable o en comer mucho pescado azul y frutos secos para obtener ácidos grasos omega-3 beneficiosos para el cerebro. Incluso podemos pensar en formas de cuidar nuestra salud mental, por ejemplo, evitando el estrés en la medida de lo posible y practicando la meditación. Pero, ¿cuándo pensamos activamente en cuidar nuestra salud inmunológica?
Nuestro sistema inmunitario es un complejo sistema de células, moléculas, tejidos y órganos que recorren todo el cuerpo, buscando y destruyendo bacterias, hongos y virus patógenos invasores, o cualquier otra cosa que el organismo reconozca como cuerpo extraño. Este complejo sistema consta de dos “ramas”: el sistema inmunitario innato y el sistema inmunitario adaptativo. El sistema inmunitario innato se encarga de defendernos contra los microorganismos, incluidas las bacterias, los hongos, las levaduras y los virus, que intentan infectarnos, como los resfriados y los virus de la gripe. El sistema inmunitario adaptativo es el lado de la memoria de nuestra inmunidad. Aprende a reconocer los microbios patógenos con los que hemos estado en contacto, para poder producir anticuerpos contra ellos la próxima vez que se crucen en nuestro camino.
Una dieta poco saludable, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y un estilo de vida sedentario pueden debilitar nuestras defensas inmunitarias naturales. Esto puede significar que somos más susceptibles a los problemas de salud, que pueden ser molestos en el mejor de los casos y peligrosos en el peor. Es fundamental cuidar nuestro sistema inmunitario, sobre todo cuando se acerca el invierno, ya que el frío debilita nuestro organismo. Estos son nuestros consejos para mantener un sistema inmunitario sano…











