5. Té verde

El té verde se ha ganado con creces su corona de superalimento (¿superfood?) y es tan bueno para la piel que incluso se encuentra en algunos preparados para el cuidado de la misma. Es extremadamente rica en polifenoles, compuestos vegetales que tienen poderosas propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Beber té verde con regularidad puede ayudar a calmar la piel inflamada e irritada causada por el acné, la rosácea y el eczema.
El principal polifenol del té verde, llamado galato de epigalocatequina (EGCG), es un antioxidante especialmente potente que puede proteger la salud de las células de la piel, y unas células sanas significan una piel brillante.
Además, ¡guarde esas bolsas de té verde usadas! Una vez que se hayan enfriado, ábralas (o utilice té de hojas sueltas) y exprima las hojas sobre su cara. Relájese durante diez minutos para dejar que los polifenoles hagan su trabajo de calmar la piel irritada o estresada.











