2. Maíz

Súper versátil, el maíz puede comerse directamente de la mazorca, frío en ensaladas y sándwiches o caliente como guarnición. Rico en hidratos de carbono, a pesar de su sabor dulce, el maíz dulce tiene un índice glucémico (IG) bajo, lo que significa que libera sus azúcares lentamente en el torrente sanguíneo.
Esto significa que no hay un pico de azúcar, seguido del inevitable bajón que nos deja con ganas de más azúcar (y quizás incluso de la barra de chocolate más cercana). En cambio, los azúcares se liberan lentamente, lo que mantiene los niveles de energía estables, manteniéndonos llenos durante más tiempo y con menos probabilidades de sentir hambre tan rápidamente como podríamos hacerlo después de comer un alimento rico en azúcar con un IG alto.
Resumen:
Una taza de maíz contiene 20g de carbohidratos. El maíz libera sus azúcares lentamente, lo que significa que es más probable que nuestros niveles de energía y hambre se mantengan estables.











