1. Sopas compradas en la tienda

Cuando el tiempo es frío y sombrío o se siente mal, no hay nada como un humeante plato de sopa, ¿verdad? Pero las sopas compradas en la tienda suelen contener niveles escandalosos de sal, incluso en latas de sopa etiquetadas como saludables y llenas de ingredientes naturales. (¡La sal es un ingrediente natural!)
Los alimentos con alto contenido en sal nos hacen sentir sed, lo que podemos confundir fácilmente con hambre, lo que significa que buscaremos comida más rápidamente, cuando lo único que necesitamos es un vaso de agua.
Las sopas caseras pueden parecer desalentadoras, pero son muy sencillas y no se necesita una máquina de sopas de lujo, sólo una cazuela y una batidora. La sopa de calabaza es una de las más fáciles de hacer. Asar la calabaza picada con las zanahorias y sudar las cebollas, el ajo y el apio picados. Mézclelo todo y añada medio litro de caldo de verduras bajo en sodio. Cocine a fuego lento, mezcle y sirva. Es fácil. Para que la sopa sea una comida nutritiva y saciante, tómela con unas rebanadas de pan integral con una fina capa de aceite de oliva para untar (que contiene grasa) para añadir fibra y carbohidratos de liberación lenta.











