4. Alimentos grasos o procesados

A veces podemos quedar atrapados en el ciclo de “recompensarnos” con ciertos alimentos después del ejercicio. Trabajamos duro en el gimnasio y luego nos comemos una pizza porque “nos la hemos ganado”. Entonces nos damos cuenta de que no estamos cambiando nuestro peso ni nuestra composición corporal, y nos preguntamos por qué.
Comer alimentos grasos o procesados después de hacer ejercicio anula inmediatamente todo lo bueno que acabas de hacer al consumir más calorías de las que acabas de quemar.
Además, la grasa ralentiza el proceso de digestión, dejándonos con una sensación de lentitud e incomodidad, en lugar de disfrutar del subidón posterior al ejercicio y del impulso de energía.
Resumen:
Todos merecemos ser recompensados por los buenos resultados del ejercicio, pero el consumo de alimentos grasos o excesivamente procesados ralentizará nuestro progreso, ya que tienen muchas calorías e interfieren en la digestión. Come proteínas magras y carbohidratos integrales en su lugar.











