2. Evite los postres procesados para reducir el riesgo de mortalidad

Independientemente de nuestra edad, es aconsejable evitar los alimentos muy procesados. Estos alimentos contienen grandes cantidades de azúcar, sal y grasas saturadas, así como conservantes, edulcorantes y colorantes, que contribuyen a la inflamación.
A partir de los 50 años, es imprescindible reducir estos alimentos, ya que resultan mucho más difíciles de digerir para el organismo, lo que provoca niveles perjudiciales de inflamación.
El chocolate, las galletas y los pasteles pueden saber muy bien, pero comerlos en exceso en la quinta década de vida no es en absoluto una buena idea. Todos estos azúcares añadidos aumentan significativamente el riesgo de diabetes, enfermedades cardiacas e incluso cáncer.
Un estudio publicado en el British Medical Journal descubrió que el consumo regular de alimentos ultraprocesados aumentaba significativamente el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, mientras que otro estudio del BMJ halló una fuerte relación entre estos alimentos y el aumento de la mortalidad por cualquier causa.
Los alimentos ultraprocesados también contribuyen a un aumento excesivo de peso – y a medida que envejecemos, la obesidad aumenta aún más el riesgo de desarrollar muchos problemas de salud graves. Para evitar los derrames cerebrales, la demencia, las enfermedades cardiacas y el debilitamiento del sistema inmunológico, es esencial que reduzca su consumo de alimentos procesados y refinados. Sin embargo, esto no significa que tenga que matarse de hambre: en su lugar, sustituya los alimentos procesados por tentempiés más saludables, como frutos secos, fruta, semillas o pan integral, todo lo cual tendrá un efecto positivo en su salud.











