3. Las grasas saturadas podrían acortar su vida

Las grasas saturadas, como las que se encuentran en los embutidos, la mantequilla y el queso, aumentan el nivel de colesterol “malo” LDL. ¿Por qué es tan malo este tipo de colesterol? En primer lugar, aumenta el riesgo de sufrir infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. Por eso los expertos recomiendan que no constituya más del 10% de la dieta de un adulto mayor de 50 años.
Las investigaciones han demostrado que comer grandes cantidades de grasas saturadas aumenta la sensibilidad a la insulina, lo que puede conducir al desarrollo de diabetes. En un estudio, los participantes que consumieron grandes cantidades de grasas saturadas aumentaron su sensibilidad a la insulina en un 12,5%. Compárelo con los participantes que consumieron grasas monoinsaturadas, como el aceite de oliva, ¡que redujeron su sensibilidad a la insulina en un 8,8%!
El mismo estudio también demostró que los niveles elevados de grasas saturadas aumentaban el riesgo de enfermedades cardiovasculares, sobre todo en personas con triglicéridos altos y niveles bajos de colesterol “bueno” HDL. Las grasas son una parte esencial de nuestra dieta, ya que nuestro cuerpo las necesita para funcionar eficazmente. Sin embargo, si se encuentra en la quinta década de vida, debe reducir la cantidad de grasas saturadas que consume.
Los hombres adultos no deben consumir más de 30 g de grasas saturadas al día, mientras que las mujeres no deben consumir más de 20 g. En su lugar, opte por alternativas insaturadas más saludables, como los aceites vegetales, los frutos secos, los aguacates y el pescado azul, y elija cortes de carne más magros o elimine el exceso de grasa.











