1. Refrescos

Los refrescos, las colas y otras bebidas gaseosas contienen altos niveles de azúcar, y beberlos antes de acostarse cuando estamos menos activos puede provocar un aumento de peso. A menudo también contienen cafeína, especialmente los refrescos de cola, que son bien conocidos por su capacidad para mantenernos despiertos, no lo que necesitamos antes de acostarnos.
De hecho, los estudios demuestran que los que dormimos regularmente menos de cinco horas por noche somos más propensos a tomar bebidas azucaradas y con cafeína que los que duermen las siete u ocho horas recomendadas la mayoría de las noches. Las bebidas gaseosas no sólo afectan a nuestro sueño, sino que pueden aumentar nuestras posibilidades de desarrollar diabetes de tipo 2 y enfermedades cardíacas.
Resumen:
Es mejor evitar las bebidas azucaradas y con cafeína por la noche debido a su capacidad para mantenernos alerta y hacer que nos durmamos más tarde, que permanezcamos dormidos durante menos tiempo, que nos despertemos más a menudo durante la noche y que aumentemos el riesgo de padecer enfermedades crónicas.











