10. No cocine demasiado las verduras

Las verduras crudas son una fuente de energía nutritiva, pero una vez que pasan por el proceso de cocción pierden parte de sus bondades, así que tenga cuidado de no cocinarlas en exceso. La tiamina, la niacina y el folato son especialmente sensibles al calor, pero en general, cuanto más cocine las verduras, más perderán sus vitaminas y minerales.
Hay otra buena razón para evitar cocinar en exceso las verduras: no sólo se convierten en papilla y saben empapadas, sino que también son más difíciles de metabolizar, ya que a nuestro organismo le cuesta digerir los alimentos demasiado cocidos. Para evitar cocinar en exceso y servir verduras fibrosas, vigile los tiempos de cocción y asegúrese de estar presente para controlar las cosas, con el objetivo de que las verduras sean comestibles pero no demasiado blandas o pastosas.
Algunos métodos de cocción se prestan a producir mejores sabores, como la fritura al aire o el asado, pero aun así hay que tener cuidado de no quemar las verduras. Recuerde que algunas verduras tardan más en cocinarse que otras y, por regla general, cuanta más agua contenga una verdura, más tardará en cocinarse: ¡por eso las espinacas, el brécol y los espárragos siempre se cocinarán más rápido que las hortalizas de raíz como la remolacha o la chirivía!











