5. Reduce nuestro riesgo de padecer diabetes de tipo 2

Las proezas antioxidantes de las manzanas no se limitan a reforzar el sistema inmunitario. Las investigaciones demuestran que los antioxidantes de las manzanas también pueden ayudarnos a controlar el azúcar en sangre al ralentizar la digestión y la velocidad a la que los azúcares inundan el torrente sanguíneo tras ingerir una comida que contiene carbohidratos.
Y no sólo eso, lo que es aún más interesante, otro estudio descubrió un 18% menos de riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2 asociado al consumo regular de manzanas. Esto se debe a dos polifenoles presentes en las manzanas, llamados quercetina y floridzina (a veces denominados florizina).
La quercetina tiene propiedades antiinflamatorias, lo que significa que ayuda a reducir la inflamación a niveles manejables. Esto ayuda a reducir la resistencia a la insulina, en la que el organismo requiere cada vez más insulina para hacer frente al azúcar en el torrente sanguíneo, y es precursora de la prediabetes y la diabetes de tipo 2.
La cloridzina ayuda a reducir la cantidad de azúcar que absorben los intestinos, lo que reduce la carga de azúcar en el intestino, lo que conlleva un menor riesgo de diabetes de tipo 2.
A menudo se dice a las personas diabéticas que no consuman demasiada fruta, debido a su contenido natural de azúcar. La absorción del azúcar de las manzanas se ralentiza debido a la presencia de fibra, por lo que pueden ser adecuadas, pero si padece diabetes, consulte antes a su médico.











