¿Es mejor beber el agua de la mañana caliente o fría?

La respuesta es probablemente ambas, dependiendo de la situación, de las necesidades de su cuerpo e incluso del tiempo. En los meses más fríos, probablemente sea mejor beber el agua caliente, ya que le ayudará a elevar la temperatura corporal y estimular temporalmente el flujo sanguíneo, pero en verano, cuando lo que busca es mantenerse fresco, el agua fría puede ser una opción más adecuada para calmar la sed.
Estudios científicos han indicado que la temperatura del agua que bebe puede afectar a la cantidad de sudor que produce, así como a sus niveles de hidratación. El agua tibia relaja el sistema digestivo y puede ayudar a despejar sus senos nasales y aliviar los calambres dolorosos, pero si va a pasar de fría a tibia, asegúrese de beber lo suficiente. Un estudio realizado por el ejército estadounidense descubrió que cambiar a agua más caliente, con una temperatura de 40 grados centígrados, puede hacer que la gente consuma menos agua, lo que puede deshidratarle.
Algunas personas deben evitar activamente beber agua fría, como las que padecen acalasia, una enfermedad que afecta al tubo digestivo y dificulta la deglución de alimentos y bebidas. Si padece esta afección relativamente rara, no debe beber agua fría, ya que puede empeorar los síntomas, según un estudio chino que evaluó la respuesta esofágica a las bebidas frías y calientes. Cuando los participantes en el estudio bebían agua caliente, comprobaron que les ayudaba a relajar el tubo digestivo, lo que les permitía tragar alimentos y bebidas con mayor facilidad.
Beber agua fría también puede ser un desencadenante para los que padecen migrañas y también puede provocar dolores de cabeza en otras personas, sobre todo si está helada. Aunque es estupenda para bajar la temperatura corporal central en los meses calurosos, el agua fría puede ralentizar la digestión, ya que constriñe el aparato digestivo y también puede agravar los calambres de estómago y la indigestión. Es cierto que el agua caliente puede ayudar a impulsar su metabolismo, pero también lo puede hacer el frío, pero de un modo diferente, a través de un proceso conocido como termogénesis activada por el frío. Cuando bebe agua fría, hace que su cuerpo caliente el agua que ha bebido, aumentando su metabolismo hasta en un 30%.
En definitiva, beber tanto agua caliente como fría tiene sus ventajas, así que depende de usted decidir si quiere optar por una u otra, o incluso por ambas, pero lo principal es recordar que es vital beber suficiente agua, sea cual sea la temperatura, sobre todo si hace mucho ejercicio.











