3. Bayas

Las bayas de todo tipo, incluidas las fresas, los arándanos y las frambuesas, son deliciosamente jugosas y dulces. No sólo nos gustan a nosotros, sino también a nuestra piel. Las bayas son ricas en un grupo de antioxidantes llamados antocianinas.
Las antocianinas son compuestos vegetales responsables de los ricos rojos, azules y morados de las bayas. (Dato curioso: el nombre antocianina proviene de las palabras griegas para planta y azul).
Se conocen más de 300 antocianinas diferentes, pero todas tienen una función importante en común: la de ser un potente antioxidante. Las antocianinas ayudan a proteger las células de nuestra piel de los daños causados por los radicales libres y el estrés oxidativo que, si no se controlan, pueden provocar una piel apagada y sin vida.











