12. Té verde

Algunos estudios de laboratorio han demostrado que los extractos de té verde pueden impedir el crecimiento de las células cancerosas. El té verde contiene sustancias llamadas polifenoles, y un subgrupo llamado catequinas, que los científicos creen que tienen propiedades antioxidantes. En particular, los investigadores han descubierto que el matcha tiene propiedades que combaten las células madre del cáncer de mama. El matcha es un tipo de té verde en polvo originario de Japón.
Aunque estos resultados de laboratorio son alentadores, la investigación aún está en sus primeras etapas y se necesitan más estudios en humanos para que estos resultados sean 100% precisos. Lo que sí sabemos es que el té se consume ampliamente en Japón y que las tasas de muchos cánceres son mucho más bajas allí que en otras partes del mundo. Japón ocupa el puesto 43 en la lista de países por tasas de cáncer, según las estadísticas de GLOBOCAN 2018 e incluyendo todos los tipos de cáncer. Australia ocupa el primer lugar, Estados Unidos el quinto y el Reino Unido el decimotercero.
¿No está convencido? El té verde es uno de los antioxidantes más conocidos y, por tanto, muy bueno para su organismo, así que asegúrese de beber al menos una taza al día. Puede mejorar su digestión y su función cerebral y levantar su estado de ánimo.











